Finalmente este fin de semana tampoco será ese que será recordado mucho después de que nos hayamos ido... La patética evolución de ese Levante nos obliga a dar otra vez ese odiado paso hacia atrás, y nos deja con solo dos balas en la recamara, y una bandera azul en la mano.
Llegarán las buenas noticias. Seguro... o nos iremos nosotros.